Cuando llegamos a mi casa, no habíamos intercambiado palabra alguna. Fui a entrar casa cuando su voz me freno.
_¿No me das tu teléfono?
Sonreí todavía de espaldas a el, ya era seguro, estaba mas borracho que el otro tío.
_ No creo que te haga falta, pero si mañana todavía lo recuerdas, sabes donde vivo_ dije dandome la vuelta hacía el.
Después abrí apresuradamente la puerta y me introducí en la penunbra de mi ruinosa casa. Fuí hacía mi habitación, me quite la ropa y me puse el pijama mientras me dejaba caer rendida sobre la cama. Lo último que pense antes de dormirme fue que si "Harry" no estaba lo suficiente ebrio como para dejarme en manos de aquel tio, tampoco lo estaría para olvidar mi dirección.
Sonó el despertador. Abrí lentamente los ojos dejando que la luz fuese rozandolos poco a poco, miré el reloj eran las siete de la mañana, en una hora y media tenía que estar trabajando. Me desperecé rapidamente y salí de la cama, estar trabajando era la única forma de mantenerme entretenida y que no recallese en la depresión, ademas ahorraba mas y antes saldría de aquel ahujero de mala muerte que cada vez me hacía sentir peor.
Me duche dejando que el agua caliente se llevase todo el sueño y las ganas de llorar. Las veces que podría haber estado en esa ducha sentada llorando sin saber que hacer, sin saber si quitarme la vida dejarla o... que.
Cuando salí me vestí y desayune rapidamente. Cogí mi bolso antes de salir por la puerta con el tiempo justo como siémpre.
* * *
El resto de la mañana pasó rapido, entre chicas histericas buscando zapatos, vestidos, bolsos... todo para estar perfectas para salir esa noche de fiesta y... conseguir quien sabe que.
Cuando acabé eran la una y media, tenía hambre y no tenía muchas ganas de llegar a mi casa y encontrar a mi madre con sus "amigos" o por el contrario estar sola.
Fuí a un restaurante a unas calles de allí, era un italiano había unas pizzas deliciosas, como esas en ningún otro sitio se podían encontrar. Era penoso mi motivo para sonreir eran las pizzas y mi trabajo, como decía, penoso.
Pedí lo de siémpre, una pizza pequeña de beacon con queso y cebolla. Era un tanto cantosa despues de esa exquisita pizza, pero me permitia el lujo pues iba a estarsola como de costumbre y engordaría mas de lo que ya estaba, pero... eso que más da, me gusta comer, ¿Que le voy ha hacer?
Despues de pagar y ir caminando lentamente por la calle, decidí que ese día iba a gastar un poco mas y me dí el capricho de ir al starbuks a por un frapuccino de chocolate, mi favorito.
Me lo fuí tomando de camino a mi casa, parandome aquí y allá, paseando por los parques, calles... Finalmente llegue a mi carcel, mi "hogar dulce hogar".
Metí la llave y la gire sin muchas ganas, entré.
Allí estaba mi madre sentada en el sillon, a su alrededor todo estaba fuera de su lugar, con ropa tirada por todas partes.
No me miró ni me dijo nada, estaba allí sentada como un simple adorno, como una marioneta, esperando a que tiren de los hilos. Y entonces lo hicieron; justo cuando yo estaba entrando a mi cuarto ella habló.
- Ha venido un chico
-¿Así? ¿Quien?_ dije intentando no parecer nerviosa
- No me acuerdo bien, pero... es... es... Echo a mi "amigo" encuanto lo vio, sin conocernos ni nada y mejo aquí así tal cual hace una hora.
-¿Te ha dicho algo?
- ¿Que le pasa a la pequeña? ¿Piensas que tu "principe azul " te ha dejado un mensaje? Pues te equivosas se fue no dijo nada, tan solo lo estropeo el muy...
- ¡Calla mamá! ¡Estoy harta de ti!_dije mientras entraba en mi cuarto pegando un portazo.
Me tumbe en la cama y me fuí quedando dormida poco a poco entre sollozos, y lagrimas calientes que surcaban mi cara empapando las sabanas.
Buah! Me encanta tu novela!! Es lo mejor del mundoo!!! Te quieroo ! <3
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