domingo, 30 de diciembre de 2012

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Las casas hiban desapareciendo poco a poco y cada vez se veian menos coches. Estabamos saliendo de la ciudad. Las dudas me volvieron a asaltar; por que haría eso y..., ¿y si el quería justamente eso? Alejarme de la gente, que estubiese indefensa, pero exactamente para que no me conocia y si quisisese me hubiese dejado esa noche.
Deje de pensar por unos momentos, deje de preocuparme por mi vida o la de los demas y tan solo pense en que estaria pensando hacer.

A la  hora llegamos a una   una pequeña  cabaña, bueno mas bien sería un chiringuito junto a una pequeña y escondida playa. Cada vez me preocupaban mas sus intenciones y sus pensamientos. Pero me repetía constantemente que me dejase llevar que la vida estaba para vivirla y no vivir del miedo. Que a veces no hay que pensar ni preocuparse y si me pasaba algo, una fasa esperanza me levantaría, sacudiría el polvo y seguiria como si nada; como tantas veces ya lo había echo.

Nos bajamos del coche, se acecó y me cojió de la mano; nos acercamos al chiringuito. Entramos y pedimos un par de cosas para comer. Durante la comida no hablamos mucho, pero me menciono que le encantaba aquel lugar en otoño y estar en la playa cuando llovia y no había nadie. En ese momento pense lo bien que sonaba aquello, y que si era así siempre estaría rodeado de chicas, entonces... ¿que hacía allí con migo?

Cuando acabamos de comer y pagamos, salimos a playa. Era una pequeña cala, se oía amortiguado por las cuevas en la roca el romper de las olas acompañado por el viento.

Nos sentamos en la arena, completamente en silencio, no se por que pero no me resultaba del todo incomodo; si no inusual, algo completamente insolito y extraño.

1 comentario:

  1. OSO PANDA TE TENDRIAN QUE DAAR UN GRAMI O UN OSCAR PORQUE ME ENCANTA COMO ESCRIBEES WAPISIIMAA

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